RECTIFICAR ES DE SABIOS


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Me une una afinidad en inquietudes con esta mujer, Carmen Posadas, que muchos de sus escritos, me ayudan, me enseñan, confirman mis inquietudes, mis dudas y mis intuiciones, a continuación os pego y arriba os he adjuntado el enlace que ha publicado esta semana la revista xl semanal, muchos padres tenemos dudas, inquietudes incertidumbres acerca de la exigencia y autoridad con que nuestros hijos nos demandan y piden todos los días cosas. Aquí Carmen nos da su opinión acerca de donde cree ella que estamos comentiendo los errores, yo como madre quiero lo mejor para mi hija, yo como persona "adulta" he aprendido en la vida que valoro y quiero no aquellas cosas que me han regalado, no aquello que me incentivaron sin habérmelo merecido, sino aquellas pequeñas cosas que me he ganado con mi esfuerzo, con mi afán y empeño en lograr aquello que me he propuesto. Un consejo: cuantos mas caprichos demos a nuestros hijos, sin ellos haber puesto nada por su parte, no conseguimos que sean mejores o nos quieran más, sino que cada día piden mas caprichos.Educar es amar, consentir es mal criar.
LO QUIERO Y LO QUIERO `YA´.

Me gusta por estas fechas dedicar un artículo a esos abnegados padres que durante el verano se devanan los sesos para hacer de las vacaciones de sus hijos un perpetuo parque temático: piragüismo por la mañana, mountain bike a mediodía y por la tarde claqué, submarinismo, trekking, parapenting, puenting y así hasta la extenuación del hijo y no digamos de sus padres. Como ya no tengo hijos en edad de entretener y mi nieto es aún muy pequeño como para que yo también me vuelva igual de gagá, observo a estos heroicos progenitores con una mezcla de admiración y perplejidad. Creo que son víctimas de lo que podríamos llamar el \''síndrome del superpapá\'' y que consiste (elemental, querido Freud) en hacer con sus hijos lo que hubieran querido que sus padres hicieran con ellos. Y eso, en apariencia, suena correcto, pero a poco que uno reflexione no resiste ni un primer análisis. ¿Qué queríamos nosotros de niños? Pasarlo bien, no pegar ni chapa y, sobre todo, librarnos de aquella terrible disciplina paterna que nos llevaba más tiesos que una vela. De ahí que los niños ahora tengan que estar todo el día divirtiéndose como en un agotador baile de san Vito y en vez de disciplina lo que hay es ‘coleguismo’ con el nene porque «yo no soy su padre, sino su mejor amigo». Como ya les he contado alguna vez mi opinión sobre este asunto del colegueo (cuando uno se quiere dar cuenta, el niño-colega se le ha convertido en un delincuente juvenil) hablemos de otro aspecto del problema. Es muy loable intentar dar a los hijos lo que nosotros no tuvimos de pequeños, pero según y cómo. En realidad, con esa sobredosis de entretenimientos de la que antes hablaba lo único que se consigue es que el niño se convierta en un yonqui de sensaciones. Cuando se obtiene fácilmente una cosa, automáticamente se quiere otra distinta y luego otra y otra, porque la vida moderna con su necesidad de gratificación inmediata ha erradicado de nuestras vidas el anhelo, el deseo.

¿Cómo? –dirán ustedes–, si el verbo que más se conjuga hoy es ‘querer’ y siempre en su modo imperativo y en primera persona del singular. Cierto, pero he ahí una curiosa paradoja de este mundo autocomplaciente en el que vivimos. En estos tiempos, a un deseo no lo sigue la lógica satisfacción de haberlo alcanzado, sino que lo sucede otro deseo, de modo que, cuando el nene ha logrado que le compren un quad, lo que quiere es hacer piragüismo y, cuando lleva cinco minutos en la piragua, lo que quiere es cruzar un abismo en tirolina y, cuando ya lo ha hecho, lo que se le antoja es la Wii, y así hasta el agotamiento del padre y, sobre todo, de su exangüe bolsillo. Y es que el ser humano es tan contradictorio, y a la vez tan maravillosamente simple, que cuando nada tiene disfruta enormemente imaginando que un palo de escoba es un caballo y unas chapas de refresco, un bólido de fórmula uno. En cambio, cuando tiene un caballo o una carísima réplica de un fórmula uno, sólo disfruta deseando otra cosa que, a su vez, dejará de interesarle en cuanto la posea. Por eso, yo a esos padres que se desviven por complacer a sus hijos les diría que paren el carro. Y, sobre todo, que miren atrás, pero sin ira. Es posible que muchos hayan sido víctimas de una educación castrante y de ese refrán que sentencia que «cuando seas padre comerás huevos», pero erradicar todo lo que fue nuestra educación es bastante estúpido. Está bien ser enrollado y planear cosas divertidas, pero también lo es fomentar el merecimiento. Nosotros, los niños de otras épocas con más penurias, teníamos que trabajar duro para conseguir lo que queríamos. No bastaba con desear una bici para que ésta, abracadabra, se materializara. Había que sacar buenas notas durante un año y ayudar en casa todos los días, por ejemplo. Si bien hay quien piensa que ésta es una visión mercantilista o chantajista de la relación padres-hijos, yo creo todo lo contrario. Para mí, fomentar el deseo y el merecimiento es la mejor forma de educar porque aquello que hemos deseado mucho y por fin merecemos es mucho más apreciado (y, por tanto, produce más felicidad) que lo que se tiene porque sí. He ahí la gran paradoja de tener o no tener.

14 comentarios:

Vevi dijo...

Siempre lo he dicho, no quiero ser colega de mis hijos, SOY SU MADRE Y ESO ES LO QUE TENGO QUE SER.

Ser padres significa una responsabilidad que es educar a tus hijos en unos valores que le ayuden cuando sea adulto a SER UNA GRAN PERSONA VALIÉNDOSE POR SI MISM@.

Los padres tienen sus colegas y los hijos los suyos. A un padre le toca decir muchas veces a su hijo QUE NO, y eso es lo que aveces más nos cuesta. Pero hay que ser fuertes y estar convencidos que es por su bien.

Aprender a valorar las cosas es una tarea difícil en esta sociedad materialista y consumista que nos toca vivir, y ahí es donde un padre tiene que demostrar el amor hacia su hijo.

Hasta pronto. Nieves.

Ruth dijo...

Gracias amiga por tu comentario, gracias por tu constancia en visitar y participar de esta bitácora (blog), gracias por tener conciencia y intentar solucionar dando ejemplo, el error que algunos padres estan cometiendo con sus hijos, dando ejemplo, perseverando e intentando educar a nuestros hijos por el camino de los valores, será difícil, pero se que conseguiremos ser ejemplo para otros y intentar que algunos padres se den cuenta y rectifiquen, y de ser colegas pases a ser padres.
Un saludo en esta tarde, que nuevamente es extremadamente calurosa.

ZambranoFuente dijo...

Que razón tiene Carmen Posadas en este comentario, yo que soy padre de un niño de 1 año pienso muchas veces en ello, y pienso donde debe estar el límite, y ha ciencia cierta muchas veces es fácil confundirlo; ese llanto pataletero (forma infantil de practicar el chantaje)nos lleva muchas veces a pasar la línea, y pasada una vez lo normal es que desaparezca.

En definitiva, totalmente de acuerdo con la reflexión que hace Carmen

Un saludo, y haces reflexiones muy interesantes.
Por cierto, tu tierra es un paraíso que no valaramos en su medida ni los extremeños

Ruth dijo...

Gracias Zambranofuente, la verdad los niños son chantajistas y crueles, mi hija de 3 años también lo intenta e incluso lo consigue alguna vez que otra que bajo la guardia, pero rectificar es de sabios, siempre hemos de estar alerta e intentar no bajar la guardia. Un saludo y la verdad esta zona es un verdadero paraíso, y quien no la conozca o no haya tenido tiempo en conocer, le invito a que venga a disfrutar de esta zona privilegiada como yo digo muchas veces.

peregrinillo dijo...

Quisiera por favor me aclararais una duda. Bajo que principios o fundamentos deberia de educar a mis hijos? A pesar de que llegara a esforzarme al maximo, no se, pienso que con eso no seria suficiente. Quiero decir que como hombre, como ser humano tengo muchas limitaciones, estoy influenciado por una sociedad consumista, materialista, violenta, ligera de valores... Y si estos valores o principios no lo enseña la sociedad, que hago, saco ese poquito de practica de cosas positivas que tengo? O intento apoyarme bajo la direccion de unos principios establecidos, de un camino preparado?
Quisiera Ruth, que me "guiaras y me mostraras el camino en que debo andar".
Espero haberme dado a entender con claridad, es algo muy importante para mi y se, con seguridad, para muchos papas.

Gracias Ruth.

uno cualquiera dijo...

Aunque ya tengas otros, un meme feliz para ti, no son muchos los amigos que tengan blog y por ello me repetiré. Espero que te guste
un saludo Maria
http://www.cityarroyo.blogspot.com/

Ruth dijo...

¡Hola peregrino! esa duda tuya, bien claro tengo que tú la tienes sbaido, asumida y que la prácticas, si quieres que lo diga yo sin ningún tapuj ahí tienes todas las respuestas, sin excepticismo, es la primera razón de mi ser, pero siempre dando ejemplo, no imponiendo, hay que saber esperar, más que atacar.
Tu "duda" se responde y se resuelve a través de dos versículos de La Palabra de Dios, dicen así:
Te haré entender, te enseñaré el camino en que debes andar, sobre tí fijaré mis ojos. (Salmo 32:8)
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre si no por mi. (Juan 14:6)
Un saludo, y si no es la respuesta correcta con mucho gusto te responderé.

Ruth dijo...

Gracias María, la verdad es mas importante el detalle, aunque el contenido de este es principal para nuestras vidas, que tengas un día lleno de felicidad, ahora mismo visito tu blog.
Un saludo

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola Ruth:

Que razón tiene la afirmación: Educar es amar, consentir es mal criar.

La tarea es difícil, pero altamente ilusionante; estamos guiando el futuro, construyéndolo. Todas nuestras decisiones en relación a nuestros hijos van a tener consecuencias, positivas si lo hacemos bien y negativas si nos equivocamos.

Recibe un muy fuerte abrazo de tu amigo Javier Caso Iglesias.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Yo no estoy del todo de acuerdo.

Creo que se puede tener una maternidad/paternidad responsable y que parte de tener bien claro cómo debe ser. Lo primero que hay que tener en cuenta es que salvo dar a luz y amamantar, el resto de tareas las puede hacer de forma IGUAL la madre y el padre. La atención y el cuidado de los hijos se puede hacer con cariño, comprensión, diálogo, amor, consenso, inculcación de normas, asunción de responsabilidades, etc. Yo no creo en la disciplina, creo en la autodisciplina. Es cierto que en una etapa de la infancia eso no se tiene y la labor del educador es inculcarla. Mi experiencia es que me inculcan mejor las cosas quienes lo hacen de igual a igual que quienes lo hacen desde un pedestal. Y como yo prefiero las cosas así, así las hago. ¿Que me puedo equivocar y algún día me arrepiento de haber sido colega más que padre? Mala suerte, pero actué como creí que debía actuar.

Podría seguir escribiedo pero a las 10 tengo mi hora de tareas e inglés con mis niños de 9 y 5 años. Y ya son ellos los que me avisan de la hora.

Salud

Ruth dijo...

¡Hola Javier!
Gracias por tus palabras, la verdad somos sabeedores, conocedores de la responsabilidad, de lo que conlleva y de lo que tenemos que aportar a nestros hijos para educarlos y o malcriarnos, fácil decirlo, pero se que los hijos también conocedores de nuestro punto debil, siempre intenta jugar con ese punto a su favor. Pero auque nos equivoquemos, que nos pasará mas de una y dos veces, será mas sencillo rectificar porque la base y el ejemplo estará inculcado en nuestros hijos.
Un saludo en esta mañana, ah! y un abrazote.

Ruth dijo...

¡Buenos días Javier Figueiredo!
Que yo no he dicho en ningún momento que se tenga que imponer, ni que nos tengamos que subir a un pedestal, símplemente que tenemos que educar, no soleguear, eso no lo veo bien ni es bueno para nuestros niños que crecen sin tener una estabilidad una seguridad y un cuidado que es la protección que a través del amor inculcamos y llevamos a la practica a nuestros hijos.
No se si me explico bien, cuando acabes de las clases con tus peques, si quieres seguimos.

uno cualquiera dijo...

a los hijos hau que enseñarles la palabra "no" y el significado,dar ejemplo y cumplir con el castigo o regalo que se le promete.
Tengo 4 varones entre 22 y 15 años y te aseguro que me llevo con ellos estupendamente per ellos en su sitio y yo en el mio.
Un saludo Maria

Ruth dijo...

Gracias Maria, si algo intento practivar es manifestar la seguridad a mi hija, de que el no es no, y el si es si, porque si dudamos es cuando ellos aprovechan para mostrar su lado cruel, e intentar jugar con la autoridad y el respeto de los padres.
Un abrazote.

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Persona solidaria, que se niega a involucrarse en una sociedad y en un mundo donde se han perdido los principales valores humanos, el principal y mas fundamental el amor. Porque tengo un sentir especial hacía la personas, sobre todo los niños, porque me gustaría que hubiera un mundo mas justo y mas igualitario, considerando que la culpa de todas estas secuelas las ha ido generando el ser humano, por todo ello y algunas cosas mas, sigo hacia adelante porque tengamos una sociedad y un mundo donde preservere el amor antes que el odio, la igualdad antes que la discriminación, la libertad antes que la opresión, la soliralidad antes que el egoismo. Me gustaría encontrar personas con un mismo sentir que yo, motivados por inducir un cambio, porque no son grandes medios lo que se necesitan, el mayor medio es las ganas de conseguir este cambio. Os comparto dos citas, que de manera especial me estan ayudando en estos ultimos días. Quien quiere hacer algo encuentra un medio, el que no encuentra una escusa. (Cicerón) Porque no Grecia, ni de Atenas, soy un ciudadano del mundo. (Sócrates)

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